¿Quién puede permitirse hoy un acto de fe de cuatro años?
La IA está rompiendo el primer peldaño de la carrera profesional y, con él, la promesa sobre la que se sostiene la universidad tal como la conocemos. Fuera de las profesiones que la ley protege, el título ya no basta. Tres preguntas incómodas, pistas para los modelos universitarios de futuro y por qué hacen falta marcas nuevas, diseñadas desde cero.
29 de octubre de 2026 · Xavi Pascual · 14 min de lectura
Primero prohibimos la IA. Después intentamos detectarla. Ahora pedimos que se declare.
Tres verbos para una pregunta mal planteada. Mientras los claustros discuten si un trabajo lo hizo un agente, el mercado laboral está respondiendo a otra pregunta, mucho más incómoda: qué valor tiene una carrera universitaria cuando el primer empleo al que daba acceso empieza a desaparecer.
La hipótesis
Más de doce millones de personas, según las estadísticas oficiales más recientes de cada país, estudian hoy en la educación superior de México, Argentina, Colombia y España. Casi todas han hecho la misma apuesta: cuatro o cinco años de estudio a cambio de una entrada al mundo profesional.
La universidad tal como la conocemos se sostiene sobre un acto de fe: años de estudio hoy a cambio de un primer peldaño mañana. La IA está rompiendo ese peldaño. Fuera de las profesiones que la ley protege, ese acto de fe deja de ser razonable, y las universidades que quieran seguir siendo imprescindibles tendrán que ofrecer otra cosa: no un título que abre una puerta, sino una experiencia que transforma a la persona y le deja pruebas de lo que sabe hacer.
No es una hipótesis contra la universidad. Es una hipótesis sobre qué universidad tiene futuro.
Tres preguntas incómodas
¿Quién dispone de un acto de fe de cuatro años?
Un acto de fe es razonable cuando la promesa se cumple con frecuencia. Hoy cuesta sostener que se cumple.
| Señal | Dato | Fuente |
|---|---|---|
| Empleo de 22 a 25 años en las ocupaciones más expuestas a la IA (EE. UU., junio 2026), frente a lo esperable | −19 % | Stanford Digital Economy Lab |
| Recién graduados sobre el total de contrataciones de las grandes tecnológicas (2024) | 7 % | SignalFire |
| Ofertas de programación júnior en España, 1.er trimestre 2026 frente a 2025 | −33 % | Fundación CYD, DigitalES e InfoJobs |
| Ofertas IT sénior en España, mismo periodo | +13 % | Fundación CYD, DigitalES e InfoJobs |
| Desempleo juvenil frente al adulto en América Latina y el Caribe (2025) | Casi ×3 | OIT |
| Jóvenes ocupados en la informalidad en América Latina y el Caribe (2025) | 56 % | OIT |
Los agentes no despiden al sénior: dejan de contratar al júnior. El estudio de Stanford muestra que la caída del empleo joven en las ocupaciones expuestas no viene de despidos, sino de menos contratación, y que la brecha no se cierra: el estudio original de agosto de 2025 estimaba un 13 %; en la actualización de 2026, con la medida revisada, la brecha era del 15 % con datos de julio de 2025 y es del 19 % con datos de junio de 2026. Marc Benioff lo resumió sin rodeos al explicar por qué Salesforce pasó de 9.000 a unas 5.000 personas en soporte: “I need less heads”.
Y el primer empleo condiciona mucho lo que viene después. Según Talent Disrupted (Burning Glass Institute y Strada), el 73 % de quienes empiezan en un puesto que no requiere su título sigue así diez años después. En América Latina, donde casi la mitad del empleo es informal, ese primer puesto formal separa dos trayectorias vitales.
Si nada cambia, quien pueda permitirse cuatro o cinco años de fe corre el riesgo de ser, cada vez más, quien tiene una red familiar que amortigua el riesgo. Eso debería preocupar a cualquier universidad que se piense como ascensor social.
¿Cómo convences a alguien que ve la escalera rota?
No con el título. El título no desaparece, pero ya no basta: pasa de ser la prueba a ser el requisito para que te dejen presentar la prueba.
Las empresas dicen contratar por competencias, pero apenas lo hacen: según Burning Glass Institute y Harvard Business School, eliminar el requisito de título cambió solo el 0,14 % de las contrataciones reales. Y desde 2024 la exigencia de grado en las ofertas ha vuelto a subir en EE. UU. (Indeed). En México, según el IMCO, quien tiene licenciatura gana de media un 74 % más que quien terminó el bachillerato y tiene una informalidad del 26 %, frente al 49 %.
El título sigue protegiendo del peor escenario. Lo que ya no garantiza es la entrada. Y lo que el mercado pide para entrar es experiencia demostrable, justo lo que los agentes están dificultando acumular. Se convence ofreciendo esa experiencia, no prometiéndola para después.
¿Por qué seguimos llenando carreras que la IA hace cada año un poco más?
La evidencia se mide por ocupaciones, no por carreras, así que conviene ser prudente con las listas de “carreras condenadas”. Pero el patrón es claro. Stanford encuentra que el empleo joven cae en las ocupaciones que se apoyan en conocimiento codificado (el de manuales, temarios y procedimientos escritos) y crece entre los trabajadores con experiencia en ocupaciones de conocimiento tácito, el que se construye con práctica, mentoría y situaciones reales. En América Latina, el Banco Mundial y la OIT señalan que los más expuestos a la automatización son jóvenes, del sector formal y con educación superior.
Dicho de otro modo: la IA reproduce con facilidad justo el tipo de conocimiento que el modelo universitario sabe certificar mejor. Muchas carreras se diseñaron como si ese conocimiento pudiera transmitirse, y para certificar que se domina. Si el diseño no cambia, corremos el riesgo de seguir formando, con mucho esfuerzo, para el trabajo que primero se automatiza.
Conviene no exagerar: el Yale Budget Lab no encuentra todavía una huella agregada de la IA en el empleo de EE. UU., y el estudio de Stanford es descriptivo, no causal. Lo que se está rompiendo no es el mercado laboral entero. Es la base de la escalera. Y para la universidad, la dirección del cambio importa más que su magnitud actual.
El perímetro de la ley: donde el acto de fe sí tiene garantía
Hay un territorio donde todo esto aplica de otra manera: allí donde la ley obliga a tener el título.
| País | Qué exige la ley | Norma de referencia |
|---|---|---|
| México | Título registrado y cédula profesional para las actividades que cada ley determine | Ley Reglamentaria del Artículo 5.º Constitucional y leyes estatales |
| Colombia | Título y, en muchas profesiones, tarjeta o registro profesional; en abogacía, examen de Estado para representar a terceros | Ley 1905 de 2018 y Sentencia C-594 de 2019 |
| Argentina | Carreras acreditadas por CONEAU y actividades reservadas para profesiones con riesgo directo para la salud, la seguridad, los derechos o los bienes | Ley 24.521, art. 43 |
| España | Título habilitante, a menudo grado y máster, para las profesiones reguladas | Real Decreto 581/2017 |
Medicina, Odontología, Farmacia, Arquitectura o la abogacía litigante viven dentro de ese perímetro, igual que buena parte del empleo público que exige título. Ahí el título funciona como un peaje y el acto de fe tiene garantía legal.
Pero el perímetro tiene dos límites. El primero: la licencia protege el acceso, no el volumen. Nadie ejerce la abogacía sin habilitación, pero un agente sí puede revisar los documentos que antes revisaba el júnior del despacho. El segundo: lo que da una norma, lo quita otra. En Argentina, la Resolución 1254/2018 acotó las actividades reservadas a un subconjunto limitado de lo que habilita el título. En Colombia, la Corte Constitucional restringió el examen de los abogados año y medio después de aprobarse. El perímetro se mueve, y no lo mueve la universidad.
No es solo una cuestión de títulos
Quiero ser claro en esto: creo que las universidades son imprescindibles. Aportan a la sociedad mucho más que credenciales: conocimiento, investigación, pensamiento crítico, comunidad, movilidad social.
Y en una universidad debería ocurrir algo que ninguna credencial captura: el florecimiento humano. Que una persona descubra qué le importa, construya criterio, aprenda a pensar con otros, se haga cargo de problemas reales y salga siendo alguien más capaz de transformar su entorno. Ese es el valor que la IA no sustituye, y es el que da sentido a años de estudio.
El problema es que, demasiadas veces, la universidad no está diseñada para eso. Está diseñada para entregar contenidos, evaluar si se han retenido y certificarlo. Y ese es exactamente el modelo que la IA pone en cuestión. Lo desarrollé en la educación que gana valor en la era de la IA.
Pistas para los modelos universitarios de futuro
No hay un único modelo, y desconfío de quien lo venda. Pero hay pistas que se repiten en las instituciones que mejor están respondiendo:
- Del acto de fe a la prueba continua. Que cada estudiante acumule desde el primer semestre evidencias verificables de lo que sabe hacer, no solo calificaciones. El proceso como evidencia, sin renunciar a comprobar la comprensión y la capacidad de aplicarla en contextos nuevos.
- El primer peldaño dentro de la carrera. Retos y proyectos con organizaciones reales, con responsabilidad creciente, integrados en el currículo y en la evaluación. Si la empresa ya no forma al júnior, alguien tiene que hacerlo. Los Estados ya se están moviendo: México financia un año de formación en centros de trabajo para jóvenes con Jóvenes Construyendo el Futuro, y Colombia obliga desde la Ley 2043 de 2020 a contar las prácticas como experiencia profesional. La pregunta es qué papel quiere jugar la universidad.
- El conocimiento tácito en el centro. Mentoría, práctica deliberada, equipos, situaciones con consecuencias. Es donde se construye lo que la IA reproduce peor, y exige que el aprendizaje experiencial ocupe el núcleo del modelo educativo, no los márgenes.
- Una relación de por vida, no un bloque de cuatro años. Ciclos más cortos que se encadenan, y una institución a la que se vuelve cada vez que el trabajo cambia. El acto de fe se reduce cuando la apuesta se puede revisar.
- El florecimiento como compromiso explícito. Un perfil de egreso que declare qué persona aspira a formar la institución y cómo lo demostrará, no una lista de competencias que nadie puede incumplir.
Hacen falta marcas nuevas, diseñadas desde cero
Aquí está la parte más incómoda. Muchas universidades intentan llegar a ese futuro transformándose desde dentro, y es difícil: la estructura de asignaturas, los calendarios, la evaluación, los incentivos del profesorado y la cultura institucional empujan en sentido contrario. Se declara aprendizaje activo en el plan estratégico y se mantiene intacta la arquitectura que lo impide.
Y hay una razón menos visible: el modelo de ingresos depende de un estudiante que se compromete cuatro o cinco años por adelantado. Transformarse desde dentro pone en riesgo esa cuenta de resultados; una marca nueva puede nacer con otro modelo.
Por eso creo que las universidades necesitan, además, crear marcas asociadas que empiecen desde cero: con otra estructura, otro calendario, otra forma de evaluar y, sobre todo, otra cultura. No un programa piloto dentro de la facultad, sino una institución con identidad propia que pueda hacer lo que la casa madre no puede hacer sin romperse.
Hay modelos que muestran que se puede. LEINN, un grado con identidad propia dentro de Mondragon Unibertsitatea en el que el alumnado crea empresas cooperativas reales desde el primer día, es uno de ellos. En el observatorio Challenger Universities analizo instituciones como Minerva, KaosPilot, LIS o 42, que nacieron distintas y por eso no cargan con la arquitectura heredada. Lo expliqué en universidades challenger.
La pregunta estratégica ya no es solo cómo transformar la universidad que tenemos. Es quién se atreverá a crear la universidad que podría sustituirla, antes de que lo haga otro.
La tesis
Fuera del perímetro de la ley, el título ya no basta para justificar un acto de fe de cuatro años. La universidad seguirá siendo imprescindible si se rediseña para lo que la IA no sustituye: el florecimiento de las personas y la experiencia real que convierte el conocimiento en capacidad demostrable. Para muchas instituciones, eso exigirá algo más que transformarse: atreverse a crear, desde cero, la marca que represente su futuro.
Fuentes
- Canaries in the Coal Mine, actualización agosto 2026 · Stanford Digital Economy Lab · Agosto 2026
- State of Talent Report 2025 · SignalFire · Mayo 2025
- Talent Disrupted · Burning Glass Institute y Strada · Febrero 2024
- Skills-Based Hiring: The Long Road from Pronouncements to Practice · Burning Glass Institute y Harvard Business School · Febrero 2024
- Where Do College Degrees Still Matter in a “Skills-First” Job Market? · Indeed Hiring Lab · Enero 2026
- Tracking the Impact of AI on the Labor Market · Yale Budget Lab · Octubre 2026
- Salesforce CEO confirms 4,000 layoffs ‘because I need less heads’ with AI · CNBC · Septiembre 2025
- La universidad española ante la inteligencia artificial: formación digital, competencias y empleo · Fundación CYD, DigitalES e InfoJobs · Septiembre 2026
- Generative AI and Jobs in Latin America and the Caribbean: Is the Digital Divide a Buffer or Bottleneck? · Banco Mundial y OIT · 2024
- Employment holds steady in Latin America and the Caribbean, but informality and inequality persist (Panorama Laboral 2025) · OIT · Diciembre 2025
- Compara Carreras 2026 · IMCO · 2026
- Matrícula de educación superior 2024-2025, formato 911 · ANUIES y SEP · Mayo 2025
- Información estadística de educación superior 2024 · SNIES, Ministerio de Educación Nacional de Colombia
- Estudiantes en las universidades argentinas (Síntesis de Información Universitaria 2023-2024) · Chequeado
- Datos y cifras del sistema universitario español, curso 2023-2024 · Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades · Enero 2025
- Ley Reglamentaria del Artículo 5.º Constitucional, relativo al ejercicio de las profesiones · Cámara de Diputados de México
- Ley 1905 de 2018, ejercicio de la profesión de abogado · Congreso de Colombia
- Sentencia C-594 de 2019 · Corte Constitucional de Colombia
- Acreditación de carreras de grado: normativa y procedimiento (art. 43, Ley 24.521) · CONEAU
- Resolución 1254/2018, actividades profesionales reservadas · Ministerio de Educación de Argentina
- Profesiones reguladas · Universidad de Granada
- Jóvenes Construyendo el Futuro suma 3.5 millones de aprendices capacitados · Gobierno de México · Junio 2026
- Ley 2043 de 2020, prácticas laborales como experiencia profesional · Congreso de Colombia
- Canaries in the Coal Mine? Six Facts about the Recent Employment Effects of Artificial Intelligence (versión original) · Stanford Institute for Economic Policy Research · Agosto 2025
Seguir explorando
Artículos relacionados
Universidad en la era de la IA
Universidades challenger: no todas las universidades del futuro serán universidades transformadas
Algunas universidades no necesitan transformarse porque nacieron distintas. Qué son las universidades challenger, qué las define y qué puede aprender de ellas una universidad tradicional.
Universidad en la era de la IA
Aprender en la era de la IA: el mapa de la serie
12 reflexiones para pensar el aprendizaje, el criterio humano y la transformación sistémica en la era de la IA. El índice completo de la serie.
Universidad en la era de la IA
Arquitectura Universitaria de Aprendizaje: un marco para la era de la IA
Propósito → modelo educativo → perfil de egreso → currículo → experiencias → evaluación → evidencias → impacto. Un marco macro–meso–micro para transformar universidades.
¿Trabajamos juntos en esto?
Si este tema toca a tu institución, escríbeme. Respondo personalmente, normalmente en menos de 24 horas laborables.